viernes, 22 de febrero de 2008

Es el quechua y otras lenguas nativas, idiomas?

Hace unos días observé una propaganda de una compañía de telefonía celular. En la misma se hace alusión a que los peruanos se vienen comunicando y que se permite el acercamiento entre los distintos grupos culturales, que conforman nuestro país. Todo esto me parece perfecto, pero habría que hacer algunas precisiones asociadas a los términos que se usan. Se habla de que en el Perú se “hablan cerca de 150 idiomas y dialectos” y también aparecen una leyenda en la parte inferior de la pantalla donde se dice “IDIOMA: Quechua” o se habla del “ idioma bora”, entre otros. Al respecto, habría que aclarar que la noción de idioma se usa solo para denotar a las lenguas extranjeras y no para referirnos a las lenguas que se hablan dentro de un país y que son consideradas como propias. En otras palabras, para nosotros son idiomas el francés, el inglés o el alemán. De esta manera nuestras lenguas son el español, el quechua, el aymará y las decenas de lenguas que se hablan en nuestra amazonía. En este sentido, también estaría de más hablar de dialecto en tal propaganda. Según puedo inferir se usa en este comercial la noción de dialecto para referirse a lenguas de menor jerarquía o lenguas incipientes. Esto sería un grave error pues dialecto no hace alusión a un tipo de lengua, sino más bien, a la diversificación de una lengua en los espacios territoriales. De esta manera hablamos en el Perú - al menos- una decena de dialectos del español o en Estados Unidos se hablan muchos dialectos del inglés o en el mismo quechua tenemos una gran cantidad de dialectos tanto dentro como fuera del país.
En síntesis, podríamos afirmar que el quechua y el bora en el Perú no son idiomas sino lenguas. También, recalcar que el uso de dialecto hace referencia a la diversificación lingüística y no a un tipo especial de lengua. Y por último, que las lenguas que se hablan en el Perú son menos de 100 y no 150 como se dice. Ojalá que la mencionada compañía haga las rectificaciones en el mencionado comercial, que si bien exhibe una excelente calidad y es muy sugestivo, tiene un conjunto de imprecisiones terminológicas. Como se mencionó al inicio, este comercial viene haciendo impacto favorablemente en nuestra visión del Perú, mostrando a grupos humanos que muchas veces no han sido considerados o tomados en cuenta. Solo faltaría entonces la precisión terminológica a fin de que su impacto sea total, y por ende, promotor de una saludable armonía entre las diferentes lenguas que configuran nuestro patrimonio cultural y que merecen nuestro respeto.