sábado, 26 de abril de 2008

Cibercultura, ¿realidad o invención?

Resumen:
El motivo de mi artículo es analizar el concepto de Cibercultura y si en realidad este concepto se ajusta a lo que podemos clasificar como Cultura. Nos movemos dentro del ámbito de lo que denominamos Ciberespacio, "espacio metafórico, espacio de comunicación, abierto por la interconexión mundial de los ordenadores"[1]. Según el mismo Levy, "Cibercultura es el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio..."[2]
¿Que podemos entender como Cultura? "Cultura es ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad"[3]. La Cultura tiene una serie de características que la hacen diferente de otros procesos que podemos clasificar como de aprendizaje. Básicamente la Cultura es aprendizaje. C. Kottak lo distingue[4] del aprendizaje individual situacional que es cuando este se basa en la misma experiencia, es propio de los animales, y del aprendizaje social situacional en el que se aprende de otros miembros del grupo social, no necesariamente a través del lenguaje. Compararé la que podríamos denominar Cultura tradicional con la nueva Cultura del Ciberespacio o Cibercultura, intentando con ello comprobar si es correcto o no equipararlas entre ellas.

Conclusiones

Antes de entrar en el apartado de las conclusiones, distinguiré dentro del Ciberespacio, a dos tipologías de personas claramente diferenciadas. Las primeras utilizan el Ciberespacio meramente como un espacio de comunicación a la vez que como una herramienta para esta comunicación. Este grupo de personas, me atrevería a decir que son la mayoría, no comulgan con ningún tipo de distinción o separación respecto a su ámbito cultural concreto en el momento en que navegan por el Ciberespacio. Existe una convivencia entre sus hábitos culturales y los que imponen de alguna manera Internet. La otra tipología sería la de los que su estilo de vida viene marcado por Internet. A estas personas, que se las puede clasificar claramente como grupo. Tienen como principales precursores a determinados medios de comunicación, tanto dentro como fuera del Ciberespacio, que los aglutinan y cohesionan. El ejemplo más claro de ello lo tenemos en la revista Wired[16], revista editada en San Francisco. Son sus principales ideólogos el ya fallecido profesor Marshall McLuhan y el "gurú" del Ciberespacio Nicholas Negroponte, a la vez que habitual colaborador. Esta revista encarna y dirige el proceso de creación y generación de una cibercultura.
Centrándonos pues en este segundo grupo de personas podemos decir que dentro del Ciberespacio existen suficientes características como para poder afirmar que estamos delante de un proceso de creación de una nueva cultura. Sin embargo, esto no llega a cumplirse, si entendemos como nueva cultura una de características únicas y claramente diferenciadas de cualquier otra ya existente, ya que al analizar los valores centrales de esta supuesta nueva cultura, nos encontramos que es la réplica de la anteriormente mencionada Ideología Californiana. Esta ideología nacida en los Estados Unidos de América, reproduce muchas de las propias características de la cultura norteamericana. Exagerando y incidiendo mucho más en algunos puntos clave y característicos de esta.
Estamos seguramente en un momento clave para reorientar este proceso y hacer que todas las culturas, como tales, tenga su presencia en el Ciberespacio, sin tener que renunciar a valores básicos de ella. Ninguna cultura puede imponer criterios o restricciones a otra por minoritaria que esta sea. El Ciberespacio tiene que ser un espacio abierto a todas y cada una de las culturas del mundo, aprovechando así toda la energía que ellas transmiten. Hemos de rechazar el concepto de cibercultura si detrás de el se escudan criterios y postulados unidireccionales y excluyentes. Quizá a partir de ahora tendríamos que empezar a hablar de Ciberculturas en plural. Estaremos, entonces, delante de un verdadero espacio abierto a todo el MUNDO.

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